iNVeNTanDo aMaNeCeReS |
![]() It seems that daylight has found me here again, you can ask me anything, but where I've been. Looking out your window at the dawn, baby, when you'll wake up, I'll be gone... (Alison Moorer, A soft place to fall)
Bienvenidos a Inventando Amaneceres... |
|
|
Se muestran los artículos pertenecientes al tema Amanece, que no es poco. Hoy que te beso con los ojos cerrados, que te tengo cada noche y cada mañana en mi (nuestra) cama, que se acabó el correr hacia adelante, el robarle tiempo al tiempo, el esconderse en mentiras y secretos, hoy que miramos sin pudores a la cara de la gente... Hoy que nadie puede decirnos lo que podemos o no hacer, que nos demostramos que nada podría con esto, que somos más fuertes que el sol, que caminamos hacia el mismo sitio, que cada beso es una vida entera, hoy que donde tú estés, está mi hogar... Hoy que todas esas cosas que te dije alguna vez en secreto y por escrito se van cumpliendo poco a poco, que seguimos luchando porque así tiene que ser, hoy que no hay más que amor, verdad y esperanza entre nosotros... Hoy que hace 365 (+2) días que la vida decidió ponerte en mi camino y regalarme una oportunidad que no se me podía escapar, hoy, justo hoy, me atrevo a decirle al mundo que ésa es la sonrisa y los ojos que me enamoraron, que esas son las manos que me llenan de caricias cuando quiero descansar, que tu risa es la que me llena el alma... Hoy digo en público y sin miedo que eres tú. Que soy yo. Y que nadie en el mundo tiene ni la más mínima idea de lo que hay entre los dos. Los primeros 365 (+2) han sido el mejor regalo que nadie me podría haber hecho. Y que sean muchos más.... Mi pequeño tesoro, No he podido resistirme, y menos en estos días tan blanditos como los que estoy pasando. En la foto mis dos pequeños tesoros, mis dos amores, jugando en la nieve. Un día como otro cualquiera en la que una pieza más del puzzle se encaja. Os quiero. Ir encerrada con un kayak en el maletero, Caldas de Reis, filloas, sudor, siempre tienes ganas de ir al baño, paseos por el Borne, algún día todo esto te será recompensado, muchas broncas con las niñas al principio, nos separan tantas cosas, mi hermano una noche de Agosto, mi padre diciendo que eso no puede ser, mi madre reventando en lágrimas, no voy a dejar que te marches más allá de lo que puedan alcanzar mis brazos nunca más. La mazmorra, ese piso que os anticipaba que tendríamos hace un par de meses, está a punto de dejar de serlo para convertirse en un hogar. Empieza a respirarse alegría e ilusión, y después de dos fines de semana de pintura y curro a tope, vamos robándole ratos al poco tiempo libre que tenemos para ir ultimando detalles. Hoy ha sido día de Ikea, y parece ser que ya lo tenemos todo, o todo lo que nos hace falta para entrar a vivir. Ahora sólo falta que alguien se apiade de mí y me eche una mano a trasladar mi cama, y daré por terminado mi proceso de mudanza, aunque me veo alquilando una furgoneta sin conductor y llevándolo todo en un fin de semana (esto es lo que tiene tener un hermano con furgoneta, pero tremendamente enamorado, que hace semanas que no da señales de vida… ¡¡Disfruta!!) Empieza el invierno, y con él, por fin, el último estirón del semestre en la universidad. Me faltan 2 trabajos por entregar en los que tengo que echar el resto, y hay días que me resulta imposible encontrar un momento de tranquilidad para sentarme delante del ordenador y apartar todos los temas que tengo en el coco para centrarme en los apuntes. Menos mal que se termina en un mes, y después de las pruebas, a mediados de Enero, tendré casi 6 semanas para tomarme un respiro, al menos en este tema. En el trabajo todo va mucho mejor. Después de descubrir cosas que a nadie le resultarían agradables (es lo que tiene poner música apestosa y dejarse los mails abiertos en primera línea de fuego), y de un par de días para olvidar, en las últimas semanas todo ha ido a mejor. Para empezar me han cambiado de zonas, en las que tengo mucho más trabajo y más entretenido, y también me han cambiado de ubicación en la oficina, y he pasado de estar rodeada de las niñas más pijas y falsas con las que me he cruzado en la vida, a compartir despacho con una chica nueva que parece bastante maja. Mis jefes también han cambiado, y son bastante majos, con lo cual estoy muy contenta con estos aires nuevos. Y si hay alguien que aguanta todas estas cosas y más, es mi ángel. Con su sonrisa permanente, esa que me ilumina el alma, con su buen humor, con su incansable tenacidad para sobreponerse a todo, es el que, con diferencia, se lleva lo peor (aunque también lo mejor) de mí. Desde aquí, y aunque sé que no lo leerá hasta dentro de un tiempo y que ya se lo he dicho a la cara y mil veces, un GRACIAS tan grande como él por todo, pero sobretodo, por cuidar de mí y no perder la paciencia cuando todo se me viene abajo. Y gracias, por ese WOK de verduras, aunque lo menos importante, precisamente, fuera la cena, sino todo lo que pasó durante la misma. Otra pieza más se encajaba para ambos, otra razón más para seguir peleando. Sabré como recompensarlo y la mejor manera es tranquilizándome y haciendo las cosas lo mejor que sepa. Lo demás, todas esas cosas que podría decir por aquí, mejor te las digo en privado, que no es cuestión de poner el corazón en un escaparate. Supe que era él, porque era el único que salía y entraba de la sala de espera como un histérico… Quédate a dormir, es todo lo que quiero en esta vida insana, quédate a dormir, que pasen 30 años antes de mañana… La canción, para despedir todas esas salidas de cama a las 4 de la mañana, para despedir al frío que me recorre los huesos (pero sobretodo el alma) cada vez que salto de ella… Para despedir, por fin, a las despedidas. Porque te tengo y no Corazón coraza, Mario Benedetti O meu doce anxo, en unha praia, desenfocado por razóns obvias. Grazas por estos seis meses de soños continuos. Quéroche o meu doce anxo, nons che esquezas nunca. O final está moi preto. Estou contigo amor... Septiembre, mes de promesas. Después de las (cortísimas) vacaciones, toca ponerse las pilas otra vez, y no sólo los que todavía están (estamos) en edad de estudiar, sino para todo el mundo. Después de 5 maravillosos días en los que me escapé al otro lado de la piel de toro a perderme de casi todos, la vuelta a la realidad ha sido dura, pero como siempre, vienen pequeñas cositas que compensan esa última cuesta, ese estirón final que hay que dar… Todo se ha vuelto a poner en marcha en unos días (más bien pocos), de una manera pausada pero segura. Para empezar os tengo que dar una noticia, y es que, si todo va bien, en unas semanas empieza mi proceso de mudanza: ¡estoy a unos días de ser una persona emancipada! Por suerte y gracias a la constancia de una muy buena amiga (que me dejará tener el honor de ser su compañera de piso) hemos conseguido un pisito que, a falta de verlo, por lo que nos dicen, es bonito, está bien situado y no es caro. Estamos muy contentas e ilusionadas por emprender esta aventurilla y la idea de que tengamos un octavo pasajero de vez en cuando hace que todavía le eche más ilusión a cada día que pasa. También han vuelto, con la caída de las hojas, las obligaciones: el trabajo, donde cada día me encuentro más suelta, pero no más integrada y es algo que, a pesar de que no me preocupa, hace que no me sienta del todo cómoda en según qué situaciones laborales (que de momento evito con cierta soltura). Sinceramente hay días que se me pasa por la cabeza que en otro momento de mi vida habría dado carpetazo con el curro a la más mínima de cambio, pero por suerte (y para evitar algún que otro infarto) parece que empiezo a sentar cabeza y me importa un pimiento integrarme más o menos en la empresa, a pesar de que a veces me sienta completamente desplazada y fuera de lugar… yo vengo aquí a sacarme las castañas del fuego, no a hacer amigas. En fin, que ha vuelto el trabajo, la universidad, la caída de las hojas (mañana empieza el otoño, ¡bien!), la rutina, los días cortos, los atascos, el estrés… Pero también vuelven los cafés en los bares resguardados del frío, las tardes de lluvia con un disco celta sonando y los dos sentados mirando llover, los domingos de periódico y comer fuera, las tardes de Domingo, películas y palomitas… Y aún así lo más importante, de todo lo que ha vuelto, ha sido él… Pero esta vez, para quedarse. Asumo el riesgo, te miro y planeo -Pequeña criatura, Ismael Serrano- PD: En la foto, él, subiendo la última cuesta de este puerto de montaña. Yo… estoy justo detrás. Por primera vez en algún tiempo la que se sienta a escribiros desde este pequeño rincón del planeta puede decir que se siente absoluta y completamente feliz. De pies a cabeza. La vida no hace más que traerme regalos maravillosos, y ante la duda de quién será el personaje oculto a quien le debo caer especialmente bien y hace que me vayan pasando estas cositas, me planteo varias cuestiones. Y es que es curioso cómo últimamente parece que llevo una lámpara mágica en el bolsillo. Cada vez que deseo algo, es como si sólo hubiera que frotar un poco, y sentarse a esperar al calor de una cervecita en cualquier terraza. Minutos después, sonará el teléfono… y una nueva noticia que vuela a mis (nuestros, todavía no me acostumbro a escribir por dos) oídos. Después de unos días de cierta angustia por todo lo que se nos venía encima, la última semana y media ha sido simplemente espectacular. Poco a poco, y como si se tratara de un engranaje que se ha ido encajando a la perfección a medida que pasaban los días, parece que todo se va poniendo en su lugar. De la angustia inicial que a veces me carcomía he pasado a un estado de plenitud y felicidad que difícilmente se puede describir en palabras. Un nuevo trabajo que me va a permitir estar con ÉL más y mejor tiempo, un pisito pequeño para dos (o para tres, o para cuatro…), unos días de vacaciones y relax donde se acaba el mundo, una semana para estar solos, solos, solos, un fin de semana viendo teatro en la calle… Es curioso cómo de no poder planear absolutamente nada hayamos empezado a planear tantas cosas con tanta ilusión… Pero no todo es suerte, desde luego. Hay cosas que sólo se pueden conseguir a base de esfuerzo, ilusión, mucho sudor y algunas lágrimas traicioneras. Vencer el miedo y encontrar los carteles de neón que indican la salida del túnel no es fácil, pero como me dijo alguien un día, cuando tienes alguien al lado es mucho más fácil luchar. Yo tengo un pequeño ángel, que poco a poco ha conseguido abrirme el corazón, ensancharlo y quedarse a vivir en él. Nervioso, loco, juguetón, con sonrisa de niño travieso, lleno de ternura y vacío de malos sentimientos, un ángel que a alguien se le debió escapar, y fíjate qué cosas, me lo encontré yo. Alguien que me llena de esperanza y hace que tenga ganas de gritar que soy feliz, que no hay nada que venga que no vayamos a poder vencer, que me hace creer que soy capaz de tantas cosas… que ya no me da miedo nada. Para que sepas, que nunca me cansaré de decirte, (Todo lo que no te dijo nadie, Antonio Orozco) … y sonreír al vernos felices. Ay amor!, que despierta a las piedras, ay amor! que derriba fronteras... (Ay amor!, Víctor Manuel) Y el Martes todo cambió. Como bien dices, hay gente que no tendrá ninguna de esas cosas en toda la vida… y nosotros las tuvimos en un solo día. Cada instante ha quedado grabado a fuego en mi memoria y mi retina y sé que es uno de esos días que nadie va a poder borrar jamás, un regalo de la vida, que últimamente está más caprichosa que de costumbre y no hace más que guiñarme un ojo, que cumplirme todos los sueños que tenía. Con todas las cartas sobre la mesa ya no hay ninguna jugada que trazar, más que confiar en la suerte y apostarlo todo al mismo número. Al 19 rojo. Aunque tenga que partir mi vida en dos, me dará igual, y aquí dentro de este túnel nuestro amor resistirá... Hacía unas semanas que, entre cuatro copas, me habían hablado de la inauguración de un nuevo hotel en mi ciudad, y mandé el currículum a pesar de que ahora mismo estoy genial en mi trabajo, y no quiero cambiar. A principios de semana me citaban para ayer, y allí estaba yo, con mi traje de verano enfundado, con mi sonrisa de profesional y un sueño de muerte, y sobretodo con el consejo que me habían dado la noche anterior “no seas tonta, no tienes nada que perder... tú pide más pasta”. Pues no me dio tiempo ni a eso. Me encontré con un abuelo que ni siquiera era capaz de esconder su estupidez detrás de su soberbia (aún sigo pensando cual de las dos ganaba en aquella mezcla). Qué decir de la entrevista… que no hablamos de dinero, ni de condiciones, ni de puesto si no lo llego a preguntar yo, que me trató con desprecio, que incluso se puso amenazante y que cuando le dije que me parecía que los valores de su empresa se contradecían y que para hacer lo mismo que ya estoy haciendo no me cambiaba, le faltó tiempo para preguntar por el director de explotación de mi actual trabajo (como si eso me asustara) y para decirme que “me había recibido por cortesía” y que “sólo tenía 23 añitos”. Así que le dije que no les quería hacer perder su tiempo, pero mucho menos perder el mío, le di la mano y me fui, maldiciendo haber perdido una mañana. El Miércoles fue un día de esos en los que todo se vuelve del revés. Después de más de mil vueltas en la cama conseguí conciliar el sueño durante unos 20 minutos, que acababan en una pesadilla horrible, de la que me desperté llorando, con la casualidad de que en ese mismo momento sonaba el teléfono en mi casa, despertándonos a todos, sin que se registrara la llamada. Es curioso, porque en mi pesadilla también me llamaban por teléfono, entre otras cosas, para decirme que me iban a destrozar la vida. A partir de ese momento y hasta las 8 de la mañana no pude enlazar más de diez minutos seguidos de sueño. Un horror de noche. A mediodía, retención como pocas veces las había visto en la autopista, con lo cual tuve que darme la vuelta, irme por la carretera de peaje, comerme el centro plagado de obras de la ciudad, y llegar tarde… para tener una tarde aburridísima que acabó con una francesa gritándonos que teníamos el hotel hecho una porquería. Y en medio de tanta tontería, al final siempre es lo mismo lo que te devuelve la calma… Hacía mucho tiempo que entre unas cosas y otras no nos reuníamos en una de estas cenas de cotilleos, de risas y de contarnos el día a día que a veces nos distancia un poco… Ya os lo dije, pero os echaba mucho de menos, y aprecio todo lo que me decís, especialmente la visión de mi niño… Dani cariño… ¿de verdad no te tirarías? Muchas gracias cielo, por todo, como siempre…Ya sabes que te he salido rebelde ;) Anoche un coche demasiado veloz se llevaba por delante a una chica subida a una moto que estaba parada en un semáforo. Y a mí, que siempre se me han puesto los pelos de punta con los accidentes de tráfico aunque no sean graves, al coger tu mano sólo acerté a asimilar que la chica, en medio de tres o cuatro personas que la socorrían y llamaban a la ambulancia, había perdido los zapatos. Dicen que cuando pierdes los zapatos en un accidente es que estás perdido, que ya no hay marcha atrás… Hace ya algunos días que perdí los zapatos contigo… y todo está siendo tan increíble que lo último que quiero es encontrarlos. “Estás tan bonita, te invito a un café, la tarde es nuestra, desnúdame... Tras el relámpago, te decía siempre recogeré flores en tu vientre... Suena Vértigo, de Ismael Serrano) Fin de semana en Bilbao. Sólo voy a decir que... ... CARPE DIEM, ojazos. El día después se levantó con una resaca enorme. Se dio cuenta nada más abrir los ojos después de dos horas de sueño que no repararon absolutamente nada. Se les había ido la mano la noche anterior y ahora su dolor de cabeza parecía recordarle a martillazos cada trago que había dado.El día después un golpe debajo del ombligo la sacudía cada vez que alguna de las imágenes de la noche anterior volvía a su cabeza. El bar, la calle, la gente que pasaba a su alrededor y que parecían no darse cuenta de lo que estaba pasando allí, nieve y fuego a la vez en el mismo sitio… El día después no había síndromes ni efectos de una decepción o de una espera. Por una vez la mañana no traía como desayuno el arrepentimiento, la duda, la frustración o la tristeza. Sólo una extraña alegría que la hacía bailar por toda la casa al son de una vieja canción… “bésame y no traces ningún plan, por perfecto que te pueda parecer…”. Y era justamente lo que pensaba seguir haciendo mientras el tiempo y el destino quisieran seguir jugando a su favor. El día siguiente no hubieron horas eternas mirando el teléfono esperando una llamada que la sacara de su sopor y de su melancolía, precisamente porque estas tampoco existían. No existía esa necesidad de saber qué hacía o qué pensaba en ese momento, ni de volverse a ver, ni de aclarar nada. Esta vez no era como las demás.El día siguiente lo recordaba casi todo. Tenía alguna laguna mental a causa del alcohol, pero lo importante se grabó a fuego en su memoria. Las manos de él en su pelo, los besos, las miradas, los abrazos… estaban uno a uno perfectamente guardados, y cada vez que volvía a ello no podía hacer más que sonreír. El día después, sobretodo, no hubo remordimientos que la cerraran el estómago y no la dejaran comer, como había pasado otras veces. Sólo una serenidad y una alegría que hacía que sus ojos brillaran más de lo normal. El día siguiente sonaron canciones y más canciones, de las que hablaron y de las que no, pero por encima de todas ellas quedó una… Two hearts fading, like a flower. 7 días de vacaciones, a priori, no dan para mucho, ¿verdad?. Y menos en estas fechas, donde los únicos que podemos estar de vacaciones (por probabilidad más que otra cosa) somos los que nos dedicamos al Estos días me han venido genial para mis curas de sueño. Ese gustazo que es meterme en la cama a las 11 de la noche, quedarme leyendo hasta las 12,30 y dormir diez horas del tirón. Un lujo. He aprovechado para ver sobretodo a mis chicas, como diría una de mis hermanas "ahora que estás viva vamos a sacarte a que te de un poco el sol". Así que esta semana han habido días de irnos de compras compulsivamente ("eso no será piel de cocodrilo, ¿verdad tía hortera?"), una comida con sobremesa interminable, un café más largo aún y ciertas disertaciones que hacía tiempo que no teníamos. Y después, una de esas películas que os voy a recomendar mucho, porque es, como diría Benedetti, linda desde el pie hasta el alma, y no es otra que París, Je t'aime. 16 cortos sobre el amor y sus vertientes en la capital francesa. No digo más, eso sí: mucho ojito con los cortos de Isabel Coixet y Alexander Payne... el primero te hace recuperar la fe en el amor... y el segundo... hace pupita. Qué más... Me reencontré con mis compañeros de las clases de inglés, que hacía mucho tiempo que no iba, y con la banda de las Chinis, que siguen igual de locas que siempre. El Jueves fue días de sacarnos mutuamente de casa entre una de mis hermanas y yo y de juergas improvisadas. Nos fuimos de compras, nos pusimos guapas, nos fuimos de cena, y a tomar unas copitas a un local de ambiente. Juro que lo intento, pero no lo consigo, no me gusta el ambiente. No me gusta la música que ponen, no me gusta que todo el mundo te mire como un trozo de carne, que se compita por ver quién es el que llama más la atención, no me gustan los heteros que van allí como si fueran al circo (aunque había alguna para echarle cacahuetes), y no me gusta (sobretodo) la violencia que se palpa en el ambiente. Porque la frase que más oí durante toda la noche fue un "le voy a partir la cara". Pero las copas y la noche fueron divertidas. El Viernes todo se me descolocó un poco. Tuve que anular una comida especial con mi hermana porque precisamente mis hermanos me necesitaron (te debo una Janey), así que la cosa transcurrió entre muchos kilómetros y viajes en coche, una visita al hospital que fue divertida a pesar de que no me gustan demasiado ese tipo de sitios y una cena casera donde demostramos que a imaginación no nos gana nadie (y no lo digo por el menú). El Sábado y a contrarreloj conseguimos llegar a la función de las 18,00 de La mujer de negro en el teatro Apolo de Barcelona. Emilio Gutiérrez Caba y Jorge de Juan en una obra de misterio y terror ambientada en la Inglaterra de hace dos siglos. IMPRESIONANTE. Hacía mucho tiempo que no veía nada igual. Gutiérrez Caba fue un auténtico camaleón al interpretar 6 papeles diferentes y Jorge de Juan consiguió hacerme pasar por los mismos estados de ánimo por los que iba pasando su personaje. Así que me acojoné, me reí, lloré, me divertí, sufrí un buen rato... Vaya descarga de adrenalina. Ambos actores están simplemente soberbios y es un gustazo sacrificar una cena por hora y media de disfrutar como una niña. Antes de que se vayan de Barcelona vuelvo a verlos fijo, y si pasan por vuestra ciudad, no os la perdáis. Además, Jorge de Juan pasa a engrosar mi lista de "futuro padre de mis hijos", jajjajajajajajja. Y el Domingo cambiamos una comilona de arroz en la playa por una barbacoa en la terraza, con todos reunidos, tirados al sol, disfrutando de la tarde, de la comida y de la compañía... no se puede pedir más... Y esta noche, vuelvo al tajo. Voy a echar de menos estos días, al final... no han estado nada mal, ¿verdad?. ¡¡Nos vemos pronto!! Después de casi un mes de desaparición cibernética (los últimos días por culpa de blogia... si no fuera por pereza...), vuelvo a asomar la cabeza por estos lares. La verdad es que para no perder la tónica dominante (y esperemos que siga así), parece que todo (o casi todo) sigue en su lugar. Tengo que decir que hace un par de semanas disfruté del mejor cumpleaños que podría haber tenido. Mi familia postiza reunida alrededor de la mesa (por fin este año no me faltaba nadie) que me brindaron un fin de semana loco, especial, maravilloso e inolvidable. Carreras contrarreloj al aeropuerto, un personaje que venía en una caja azul enorme, alguien que hizo casi 800 kilómetros para venir a cenar, un montón de regalos, a cada cual más especial (merece mención honorífica el gusanito verde, ¡¡seréis cabrones!!), un póster del futuro padre de mis hijos que llegó con retraso y que de momento hiverna en casa de Dani, una resaca de tres pares de narices, dos días de cura de sueño para recuperarme... Ufff... Sólo puedo decir una cosa, y es GRACIAS, gracias a todos... ¿Lo mejor? Teneros a todos juntos una noche más. El resto ya lo sabéis, que luego decís por ahí que me pongo tontorrona... Por lo demás, el día 5 empecé en mi nuevo curro (sí, otra vez). Esta vez el principio se está haciendo muy duro. Cuesta meter la cabeza en un sitio donde, por ejemplo, el segundo del departamento lleva 15 años haciendo el mismo trabajo, donde la Jefa de Departamento sólo lleva dos meses en el cargo, donde un cambio de políticas desde dirección tiene crispado al 80% del personal... No es fácil. Entre eso y el turno de noches, que me parte en dos y me tiene todo el día durmiendo, durante diez días casi seguidos, hace que de vez en cuando todo se haga un poco cuesta arriba. Me consuelo pensando en la nómina del mes que viene y que todos los inicios son difíciles, pero tengo que confesar un par de cosas. La primera, y relacionada con la noche de mi cumpleaños y con el cambio de curro (los que tienen que entenderlo lo entenderán), es que como decía Sabina, al lugar que has sido feliz no debieras tratar de volver. Básicamente porque entonces es cuando piensas que antes era todo más fácil. Y te entra la morriña, y lo ves todo más cuesta arriba. Y la segunda reflexión, que no es otra que tengo ganas de parar por una temporada. Acostumbrada a que todo el mundo se cachondee de mi manera constante de cambiar de un sitio a otro, los comentarios ya me los tomo a guasa, no es eso. Sólo es que a veces echo la vista atrás y por algún momento vuelve a mí la constante de hace ya un par de años, que no es otra que aquella de donde empecé a equivocarme...? Sólo que esta vez sé que estoy en el sitio y el momento justos (o al menos eso me han prometido), y que sólo tengo que tener un poco de paciencia, que todo depende de mí y de mi espíritu de sacrificio y trabajo. Lo que me da miedo es no ser capaz de tenerlos. El tiempo lo dirá. En fin, que entre toda esta corriente de positivismo sólo ha habido una noticia que nos ha nublado la sonrisa a todos, y que por respeto no voy a comentar aquí. Sólo diré que quizá no era el momento, que las cosas pasan siempre por alguna razón, y que veréis como a la próxima va la vencida. Os merecéis lo mejor y estoy segura de que lo vais a conseguir. Sabéis que os quiero muchísimo a los dos y que me tenéis para lo que haga falta... Mucho ánimo chicos. PD: No os lo vais a creer, pero le doy diez euros al que adivine lo siguiente... En el vestuario de mi trabajo, en la puerta de mi taquilla hay una pegatina que dejó pegada la última propietaria. No es otra cosa que la fotografía de un animal. ¿Alguien adivina de que animal se trata...? Son tiempos extraños. Ya nada pasa porque sí. O al menos eso parece… El invierno ha llegado de golpe. Hace dos días iba en manga corta y desde hace una semana la calefacción del coche es mi compañera de viaje cuando voy al trabajo. Igual de repentinamente me ha caído a mí encima. Después de la marejada de las últimas semanas, ahora que parece que todo vuelve a su lugar, es hora de echar la vista hacia atrás y cerrar el círculo, esta vez, definitivamente. O por lo menos esa es nuestra intención (¿verdad que si niños?), sólo espero que esta vez nuestra puerta aguante sus embestidas. Seguro que lo logramos. Cada día me cuesta más sentarme aquí delante a contaros cualquier tontería, la verdad. Últimamente la desgana se está apoderando de muchas cosas en mí, entre ellas este blog y (como no) mi trabajo, que ya empieza a quemarme. No voy a saltar de la silla hasta verano (o al menos esa es la idea) pero el ambiente tan viciado que se vive en esa recepción hace que huya de reuniones, cenas de empresa / cumpleaños / despedidas como del demonio. Y ante la pregunta que me formularon el otro día “¿y porqué no vienes?” a la que contesté “porque no me apetece lo más mínimo” mi interlocutor se quedó a cuadros. Yo pensaba que uno era libre cuando no tiene que poner excusas para no hacer algo que no le apetece. Pues debe ser que la idea no es la correcta o hay más gente que se siente obligada a hacer este tipo de cosas de la que yo pensaba. Y entre tanta monotonía, entre tanta calma chicha (después de esto viene la tempestad, y si no, al tiempo) algunos rayitos de luz se dibujan estos últimos días, y los que vendrán. Mi gente, que están todos estupendos (ese chico del mail rabioso… ya tienes otra chispa en los ojillos nene :), me gusta), una pequeña escapadita hace un par de semanas a Castellón, donde me volví a encontrar con viejos amigos (pareja de hermanos, estáis más estupendos cada día, gracias siempre por todo), la compañía de una de mis hermanas que parece que vuelve para quedarse (hay cosas por reconstruir, pero paciencia), el resto de mi familia (mis hermanas y anexos) que me siguen brindando cenas inolvidables, momentos mágicos, sesiones de cine tan divertidas… Y una promesa que cumplir a finales de mes. Como decía la canción, “soy afortunada, yo siempre vuelvo a Madrid…” (y a reencontrarme con mi malagueño, a tomarme un café con él mientras fuera hace frío). Y como te prometí que antes de fin de año llegaríamos a Sol, allí estaremos (prometo foto para inmortalizar el momento). Pues debe ser que las cosas no andan del todo mal, ¿no?... Cierro unos días el blog, hasta que haya pasado la tormenta... y me sienta con fuerzas, ganas e ilusión por poneros aquí lo que va pasando. Me quedo sólo con una reflexión para aquellas personas que nunca se atreverán a tantas cosas... La vida es una oportunidad, aprovéchala ¿Qué has hecho este fin de semana…? Hemos robado tomates en un huerto. Bueno, en realidad los cogimos de la nevera, pero era sólo porque había un perro custodiando el huerto, no porque nos diera miedo el bajar xDD. Nos hemos bebido lo impensable, fumado lo infumable, comido como cerdos (lo vuestro es gula), nos ha crujido lo incrujible, nos han picado mosquitos asesino-bombarderos (yo me sé de una que ahora tiene 4 tetas en lugar de dos), nos hemos visto invadidos por una plaga de moscas cojoneras y nos hemos bañado en un río que no existía. He aprendido 3 cosas este fin de semana: He visto pasar a cierto personaje en gayumbos a las 5 de la mañana para ver si el jamón estaba en la nevera o no (de esto me voy a reír hasta que cumpla los 40 cariño) He disfrutado de una performance muy cañí de “Ese toro enamorado de la luna”, con mugido incluído. He comprobado el límite de carga de mi coche (rebautizado como el forfi del amor, porque llevaba dentro a los cuatro solteros de oro) metiéndole entre gente, alcohol y comida unos 300 kilos de peso. Aguantó. Como no aguantaron callados los 3 personajes que llevaba dentro, y pasa lo que pasa… que entre las prisas y el cachondeo me tengo que parar en una gasolinera a evacuar. Me he reído tanto que me ha dolido hasta la costilla interna que todos llevamos dentro xDDD. He descubierto que a veces lo que una olvida para otra persona ha acabado siendo algo importante… “si te faltan almohadas, yo te presto mi pecho, y si no te amoldas a sus recovecos, con la luz del día ya veremos lo que hacemos…” Ni me acordaba que esa canción estaba ahí. He tenido 3 momentazos de esos llenos de magia que me voy a guardar para mí, porque yo fui parte de ellos… porque son míos. He disfrutado de una parte de mis amigos como hacía tiempo que no hacía, me he deshecho de horarios que me hacen irme cuando más a gusto estoy o que me hacen llegar cuando a veces es demasiado tarde. He dormido 3 horas y media en 48 horas, y he tenido despertares dulces, a berridos y una noche en vela completamente olvidable (a veces esta bocaza me pierde) He tenido un fin de semana maravilloso e inolvidable… ¿y vosotros? Y suena "Al final", de Amaral... Ahora que todo vuelve al fin a su lugar, desde esta playa ganaremos mil batallas... Desde hoy y por siempre, mis amigos sois el fuerte, y tú el alma de mi suerte... Y mientras tanto, en la otra punta de la ciudad, él, mi decisión, no sabe más que sentirse perdido… Y yo, con su imagen planeando constantemente en mi cabeza, no puedo hacer otra cosa que decirle que tiene mis hombros cuando quiera llorar, con Diego Torres cantando los versos que Sabina le quiso regalar… y que yo no soy capaz de parar una vez empiezan. Por la escalera (Diego Torres & Joaquin Sabina) Siempre se me dio más o menos bien lo de tomar decisiones…Quizá alguna de ellas me costó más o menos, pero siempre supe que estaba decidiendo lo que creía que en ese momento era mejor para mí. Pero el otro día, al despertarme y verte a mi lado, dormido, tomar la decisión me costó más de lo que pensaba. Él o yo. Meter más problemas en su vida, en esa espiral de la que no tiene culpa ninguna que le tiene nublado la mitad de los días, o seguir siendo su amiga, que es lo que ahora creo que necesita más. Así que escogí. Y escogí él, porque a pesar de lo que pueda pensar el resto del mundo, en palabras de Bucay, “la demostración de cuánto me importas es privilegiar tu beneficio al más que egoísta deseo de que te quedes conmigo”. Y escogí levantarme, a pesar de llevar pegada en la piel esa sensación de cuando te despiertas en mitad de la noche y sólo eres capaz de pensar “ojalá que sean las dos de la madrugada, para que me quede más tiempo de estar aquí tumbada”. A pesar de que sabes que ya casi te toca levantarte, porque el sol entra a raudales por la persiana. Pero sólo deseas que el reloj se pare un rato más… Escogí levantarme. Para ser sinceros no sé por donde debería empezar este comentario. Los que me conocen saben que no me gusta demasiado hablar de algunas cosas, por una estúpida superstición, “no vaya a ser que la cosa se tuerza”. Pero llega un momento en el que por algún sitio tienes que soltar ciertas cosas… Este verano me está trayendo muchos cambios (es curioso, todos los años igual). Profesionalmente me va bien, estoy aprendiendo muchísimo y el cambio de calidad y cantidad es bastante grande. Personalmente los días de calor están transcurriendo plácidos y llenos de momentos mágicos, entre piscinas, baños nocturnos a la luz de las estrellas, paseos por la playa, visitas de amigos a los que tenía muchas ganas de ver (¿nos tiramos por los tronquitos otra vez?... te echaré de menos) y cervezas al calor de cualquier terraza. Pero hay algo, o mejor dicho alguien, que está haciendo que algo esté cambiando. Alguien que ha vuelto de entre la nada hace casi un mes, que hace que todo me ilusione y me asuste a partes iguales. Alguien que hace que me den ganas de sorprenderlo con pequeños detalles. Alguien que me hace sonreír como una tonta cada vez que me acuerdo de él, que me tiene pendiente del móvil, que hace que esté de buen humor los cuatro días siguientes a esa noche que nos hemos visto, que vaya cantando “La fuerza del corazón” a todo trapo por la autopista, que tenga la sonrisa en la cara casi permanentemente. Algo está creciendo, o eso parece, y no lo quiero estropear. Sé que él tampoco, que como dirían los Hombres G, “sé que tú tienes miedo, y ¿qué crees? ¿qué yo no tengo?”. Sé que ambos estamos muy asustados (casi igual que ilusionados) y que queremos conocernos primero sobre todo y ante todo. Que no es bueno forzar las cosas ni presionar a la gente. Que no es bueno cantar victoria antes de haber saltado al campo… Así que como soy una supersticiosa y no quiero que la cosa se tuerza, mejor no os cuento más… Algo está cambiando. Pasan cosas raras. A veces esa extraña ecuación que es el espacio – tiempo falla con algunas personas. Estrepitosamente. En los últimos 7 días ha fallado con tres de ellas, dos relativamente cercanos a mí (porque ellos, sí, en plural y en masculino) lo han querido, y con la tercera, que no es otra que yo misma. Después de haber dicho aquí mismo que le regalaba a uno de ellos un “último momento”, casi como por arte de magia, el pasado miércoles apareció una voz al otro lado de mi teléfono que no reconocí al principio, y que resultó ser él. Después de un mes y medio, después de haber pensado de todo, después de… después de haber intentado olvidarle, vuelve. Y por suerte o por desgracia, vuelve, como siempre, aunque quizá yo no lo haya visto hasta este mismo instante. Vuelve, y de repente, se me cae del pedestal en el que lo tenía ensalzado. Y aunque en un primer momento creí que quizá todo volvería a ser como antes, resulta que nada va a volver a serlo. Porque no puede ser, y porque sobretodo, lo que era antes no era real. Sobretodo por su parte. Por la mía… ojalá lo hubiera sido. Así que me hago a la idea de que subjetivamente todo había sido perfecto, y objetivamente (gracias siempre Sidhe, hermana) sólo es lo que es. Y así se queda, sólo que ahora, quizá, con más de 600 kilómetros de distancia entre los dos… Casi mejor. Y el segundo aparece el mismo día, pero a la luz de la luna... Una conversación de teléfono me lleva a un paseo, un paseo me lleva a un bar, y la copa del bar me lleva a verme delante de la Rosita de hace año y medio, confesando sus miedos, sus ilusiones, lo que quiso y a quién quiso... y resulta que me lleva al "él" de hace año y medio, a lo que quiso, a sus miedos y sus ilusiones, y a quién quiso o quiso tener... y resulta que ambas partes coinciden. Resulta que ahora, si me hubiera arriesgado, este blog tendría una forma y un fondo totalmente distintos (nunca sabré si mejor o peor)... Y yo me vuelvo a casa pensado que por una parte me parece genial haber quitado toda la mierda que había entre los dos definitivamente, porque si vamos a ser amigos es mejor empezar de cero, y por otra parte, mi yo racional me dice que a toro pasado es tan fácil afirmar ciertas cosas que… No sé a qué estamos jugando, sólo que tengo un miedo espantoso a equivocarme, a confundirme, a dejarme llevar por algo que quizá no sea como yo pienso… a pesar de que todos los indicios digan que sí. Así que hoy, para acompañar también este comentario, una canción de gente que vuelve a tu vida, de cosas que vuelven, de recuerdos que golpean y se funden con otros nuevos… Ella me dio cuanto se puede dar Un día me dijo un buen amigo que la vida se parecía mucho a una montaña rusa. Unos días subes, otros bajas… lo importante es que no se nos vaya la luz. Y cuanta razón tiene. En esta última semana ha habido absolutamente de todo, y lo que empezó con muy mal pie ha acabado siendo lo mejor que me podía haber pasado... Toda esta vorágine de novedades y cambios empieza alrededor del día 31, cuando caigo con una amigdalitis pultácea que me tiene 4 días con fiebre y en cama todo el día, hasta el Martes pasado, que me pude reincorporar a mi puesto de trabajo. O eso pensaba yo. Justo al llegar al hotel me estaba esperando la dueña. No me dejó ni entrar a la recepción, y la noticia me cayó como un jarro de agua fría: “voy a serte sincera. No te vamos a renovar”. Claro, imaginaros mi cara de gilipollas. Por un momento no sabía ni donde estaba. ¿Las razones…? Coherentes sólo una. Básicamente el Hotel no está ganando el suficiente dinero ni para cubrir las nóminas (y claro, por eso te ahorras un sueldo despidiéndome a mí cuando hay gente cobrando el triple). Las otras dos, que no me iba a adaptar a la nueva forma de trabajar dado mi carácter por ser demasiado estricta (¿perdón?) y que los horarios iban a cambiar y no iba a aguantar (¿me has dejado probarlo…?). Luego se dedicó a dorarme la píldora un rato y a poner ojos llorosos y yo intenté sacar mi vena más cínica para que no me afectara. Ahora mismo, a toro pasado, por lo único que lo siento es por algunos de mis compañeros, a los que de todas formas me quedaba poco tiempo para disfrutarlos (unos ya se han ido, otros lo harán y a otro también lo echaron) así que desde aquí les voy a dedicar unas palabras, a pesar de que probablemente no lo lean nunca… A David y Cuco por todo su cariño, que ha sido mucho (sabéis que os quiero un montón) y por saber sacarme una sonrisa incluso en los días más malos. Mucha suerte chicos, seguro que la tendréis, porque os lo merecéis todo. Os echaré de menos. A JJ, porque sólo con verlo trabajar aprendía, por enseñarme a que “hay que educar el paladar”, por ese carácter a veces intratable que me ponía las pilas, por los piropos de cada tarde. A Toni, por poner confianza y fe en mí, por todas esas horas hablando que me descubrieron más de mí misma que lo que ya sabía, por tantas y tantas cosas que no cabrían en un solo post. Por haberme enseñado del oficio todo lo (poquísimo) que sé y por convertirse en uno de mis “grandes amigos” y no solo en tamaño. No sé si te había dicho antes que nunca me gustaron las despedidas… gracias por todo papi ;). Pero no penséis que acaba aquí la cosa… El Miércoles ya tenía una entrevista de la que salí muy escaldada, y para recuperar esa pequeña dosis de rabia y de garra que a veces pierdo por el camino… Me fui a ver a Revólver en un concierto que no se me olvidará en mucho tiempo, por el momento en el que me ha tacado vivirlo y por las sensaciones (pocas pero intensas) que me despertó. Gracias a Jose por su compañía y a la gente del foro por seguir tan geniales como siempre. Y gracias también a Carlos por todo su cariño dentro y fuera del escenario. El Jueves, otra entrevista de la que no esperaba mucho y mis niñas… Esas que nunca me dejan caer, esas tres mujeres maravillosas y encantadoras que siempre acuden a mí antes de que la herida sangre. Por toda vuestra fuerza, cariño y sinceridad, por ser mis hermanas, por todas esas noches, como la del Jueves, interminables y memorables… Os quiero. No me puedo olvidar de Mr. Expresivo, por todo su cariño y paciencia conmigo… sabes que te mereces esa firma y mil más. Y el Viernes todo cambió. Justo cuando empezaba a hacer planes para este verano pensando que no me saldría nada, una llamada de teléfono me decía que a partir del 25 de Junio vuelvo a las andadas. Un Hotel de 4 estrellas de Barcelona decide que pase a formar parte de su plantilla, y todo se vuelve a colocar en su sitio. Cuando ya creía que un año después todo se volvía a ir al carajo, los dados me vuelven a mostrar su mejor cara. Como decía uno de mis amigos más sabios, la vida es como una montaña rusa… A veces se baja… y otras veces… subes y subes y subes… Después de intentar escribir este post mil y una veces, no consigo poner en orden mis ideas… que, a decir verdad, ahora mismo son bastantes… Se podría decir que estoy en proceso de plena ebullición, así que vamos a ver si soy capaz de escribir algo decente, y si, al ver todo esto por escrito, consigo aclararme un tanto. No corren buenos tiempos en mi trabajo. En una semana, se ha ido una persona que se suponía era uno de los pilares de la casa. Y de un día para otro, se esfuma. Mejor dicho, y para no faltar a la verdad, lo han despedido. Ni siquiera me pude despedir de él en persona, de tan rápido que fue, y de tan sorprendidos que nos quedamos todos. Así que desde aquí un besazo muy gordo para JJ. Te voy a echar de menos… mentira… ya te echo de menos. Al día siguiente se nos comunicó que la dirección del negocio, a pesar de no cambiar de manos, si cambiaba de responsable. Y claro, desde entonces, todo han sido suposiciones, teorías (algunas más acertadas que otras), enfados, malas caras, gente que hace planes (entre esa gente yo, claro), teorías conspirativas… en fin, un berenjenal. A decir verdad, la cosa no es tan grave como nos suponíamos en un principio, o al menos eso parece, después de que antesdeayer conociera al nuevo director. Tiene pinta de ser el típico pringado que se llevaba todas las collejas en el cole, pero la experiencia me cuenta que suelen ser de los que menos me he de fiar. Y hago bien, porque por circunstancias que ahora mismo no puedo desvelaros, esto se parece cada día más a una mafia. Pero todo a su tiempo… la venganza es un plato que se sirve frío… A toda esta partida de ajedrez, ¿cuál es mi jugada? Pues una bien sencilla. De momento renovar por 6 meses más, irme a París con mi Crocket (que tiemblen los Jean-Paul), y después, empezar a tantear. Y en cuanto tenga algo mejor (que sinceramente, por mucho que me duela, no va a ser demasiado difícil), echar a volar. Al fin y al cabo, ya va siendo hora de empezar a regirme por la azotea en lugar de por el corazón. Aparte de toda esta gran bola de nieve laboral, todo parece seguir en un micro universo de tranquilidad. Sigo tropezando en la misma piedra dos veces (no conozco a nadie que se haya enamorado 7 veces, le hayan jodido las 7 y no se haya vuelto a enamorar una octava), sigo escondiéndome en casa de Nuria cuando tengo ganas de llorar (vaya hartón me di el Viernes… así no meo en dos meses, gracias siempre hermana), se me siguen agarrando los nervios y los celos al estómago (y así pierdo dos kilos y medio en una semana), sigo intentando que cuando tenemos un buen día no se me olvide lo que hay, que al fin y al cabo es nada, y sigo escondiéndome en canciones, como la de hoy. Carlos Chaouen me vuelve a robar un trocito de alma. Hasta la próxima huída, ya sabéis donde ando… Duele, la vida como un puñal hay veces que duele Siempre llega la calma. La tormenta empezó el Domingo a mediodía, en un hotel de la zona alta de Barcelona donde tuve que pedir que apagaran el aire acondicionado. Con 38,5 de fiebre ya tenía bastante. 20 minutos de conversación bastaron para que yo me pasara los dos días siguientes hecha un mar de dudas. Hice listas con dos columnas, de esas de "a favor" y "en contra", expuse el caso ante mi comité de sabios, que lo vieron todo muy claro, y después, me volví a casa a dudar. Y por una vez, por una puñetera vez, me dejé aconsejar. El Lunes y metida en la cama, otra vez con fiebre y sudando a mares, recibí una llamada. Y fue la única persona que tuvo huevos a decirme lo que yo estaba pensando desde hacía dos días y no me atrevía a decir en voz alta. Así que decidí hacerle caso (gracias "papi", aunque no te lo diga... cada día te quiero más), y el Martes ya estaba todo ligado. Pero cuando todo parecía volver a su cauce, el Miércoles las aguas volvieron a desbordarse. Aún ando dándole vueltas a la escena y no sé si |