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![]() It seems that daylight has found me here again, you can ask me anything, but where I've been. Looking out your window at the dawn, baby, when you'll wake up, I'll be gone... (Alison Moorer, A soft place to fall)
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Se muestran los artículos pertenecientes a Septiembre de 2007.
Pero me despierto siempre y siempre quiero estar muerto para seguir con mi boca enredada en tus cabellos... Menos mal que en 7 días vuelves a estar aquí, conmigo... Porque no pasan los días, no pasan... Es la última vez que dejo que te marches a más de dos besos de distancia. Septiembre, mes de promesas. Después de las (cortísimas) vacaciones, toca ponerse las pilas otra vez, y no sólo los que todavía están (estamos) en edad de estudiar, sino para todo el mundo. Después de 5 maravillosos días en los que me escapé al otro lado de la piel de toro a perderme de casi todos, la vuelta a la realidad ha sido dura, pero como siempre, vienen pequeñas cositas que compensan esa última cuesta, ese estirón final que hay que dar… Todo se ha vuelto a poner en marcha en unos días (más bien pocos), de una manera pausada pero segura. Para empezar os tengo que dar una noticia, y es que, si todo va bien, en unas semanas empieza mi proceso de mudanza: ¡estoy a unos días de ser una persona emancipada! Por suerte y gracias a la constancia de una muy buena amiga (que me dejará tener el honor de ser su compañera de piso) hemos conseguido un pisito que, a falta de verlo, por lo que nos dicen, es bonito, está bien situado y no es caro. Estamos muy contentas e ilusionadas por emprender esta aventurilla y la idea de que tengamos un octavo pasajero de vez en cuando hace que todavía le eche más ilusión a cada día que pasa. También han vuelto, con la caída de las hojas, las obligaciones: el trabajo, donde cada día me encuentro más suelta, pero no más integrada y es algo que, a pesar de que no me preocupa, hace que no me sienta del todo cómoda en según qué situaciones laborales (que de momento evito con cierta soltura). Sinceramente hay días que se me pasa por la cabeza que en otro momento de mi vida habría dado carpetazo con el curro a la más mínima de cambio, pero por suerte (y para evitar algún que otro infarto) parece que empiezo a sentar cabeza y me importa un pimiento integrarme más o menos en la empresa, a pesar de que a veces me sienta completamente desplazada y fuera de lugar… yo vengo aquí a sacarme las castañas del fuego, no a hacer amigas. En fin, que ha vuelto el trabajo, la universidad, la caída de las hojas (mañana empieza el otoño, ¡bien!), la rutina, los días cortos, los atascos, el estrés… Pero también vuelven los cafés en los bares resguardados del frío, las tardes de lluvia con un disco celta sonando y los dos sentados mirando llover, los domingos de periódico y comer fuera, las tardes de Domingo, películas y palomitas… Y aún así lo más importante, de todo lo que ha vuelto, ha sido él… Pero esta vez, para quedarse. Asumo el riesgo, te miro y planeo -Pequeña criatura, Ismael Serrano- PD: En la foto, él, subiendo la última cuesta de este puerto de montaña. Yo… estoy justo detrás. |