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![]() It seems that daylight has found me here again, you can ask me anything, but where I've been. Looking out your window at the dawn, baby, when you'll wake up, I'll be gone... (Alison Moorer, A soft place to fall)
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Que no suelo decir mentiras, porque no me gustan, porque las odio, me encuentro mintiéndote a la cara tan bien, que casi me lo creo, aunque más me gustaría que fuera verdad. ¿Quién te espera en una habitación de hotel? ¿Quién te espera en una habitación de hotel? Pequeño rock and roll sudando en el jardín, Horas muertas en la habitación de hotel, no voy a desmontarte yo tu baile de disfraces… Mira, fuimos a volar, en un solo paracaídas ¿Hay alguien que me pueda explicar que está pasando? Siempre llega la calma. La tormenta empezó el Domingo a mediodía, en un hotel de la zona alta de Barcelona donde tuve que pedir que apagaran el aire acondicionado. Con 38,5 de fiebre ya tenía bastante. 20 minutos de conversación bastaron para que yo me pasara los dos días siguientes hecha un mar de dudas. Hice listas con dos columnas, de esas de "a favor" y "en contra", expuse el caso ante mi comité de sabios, que lo vieron todo muy claro, y después, me volví a casa a dudar. Y por una vez, por una puñetera vez, me dejé aconsejar. El Lunes y metida en la cama, otra vez con fiebre y sudando a mares, recibí una llamada. Y fue la única persona que tuvo huevos a decirme lo que yo estaba pensando desde hacía dos días y no me atrevía a decir en voz alta. Así que decidí hacerle caso (gracias "papi", aunque no te lo diga... cada día te quiero más), y el Martes ya estaba todo ligado. Pero cuando todo parecía volver a su cauce, el Miércoles las aguas volvieron a desbordarse. Aún ando dándole vueltas a la escena y no sé si fue más triste o más cómica, porque lo que empezó con una pregunta acerca de mi vida sentimental (últimamente algunas personas andan obsesionado con eso) acabó conmigo tumbada en un diván imaginario, soltando todos mis fantasmas a pasear. Con el consiguiente berrinche, claro. Qué le voy a hacer, será que si me pinchan también sangro, y esa persona supo dónde pinchar... De todas formas ahora lo pienso y ese primer momento "tenemos que hablar" me paralizó de miedo. Pensé que mi jugada no había salido todo lo bien que esperaba y me vi de patitas en la calle, por lista. Y resulta que todo se reducía a algo mucho más sencillo... Al salir del despacho tenía los ojos como tomates pero el corazón mucho más ligero, y eso bien vale la pena. Y por fin, el ecuador de la semana ha traído calma, que ya tocaba. El Jueves y el Viernes nos dedicamos a lo nuestro, a trabajar tranquilos sin tener a nadie detrás contínuamente, cosa que a priori puede parecer algo muy sencillo, pero a cierta gente le pone muy nerviosa (pero ya sabes que para eso estoy yo, para cabrearte más... ya sabes que va en broma, y si no, siempre te puedo dar un masaje). En fin, para ponerle un poco de humor a la cosa, os doy un consejo semiprofesional: si alguna vez os ponen un vino Ardens que se toma frío... haced el favor de no calentarlo poniendo las manos alrededor de la copa. Es un pecado, y además... os podéis encontrar con algún camarero/a muy cabreado xD. Después de intentar escribir este post mil y una veces, no consigo poner en orden mis ideas… que, a decir verdad, ahora mismo son bastantes… Se podría decir que estoy en proceso de plena ebullición, así que vamos a ver si soy capaz de escribir algo decente, y si, al ver todo esto por escrito, consigo aclararme un tanto. No corren buenos tiempos en mi trabajo. En una semana, se ha ido una persona que se suponía era uno de los pilares de la casa. Y de un día para otro, se esfuma. Mejor dicho, y para no faltar a la verdad, lo han despedido. Ni siquiera me pude despedir de él en persona, de tan rápido que fue, y de tan sorprendidos que nos quedamos todos. Así que desde aquí un besazo muy gordo para JJ. Te voy a echar de menos… mentira… ya te echo de menos. Al día siguiente se nos comunicó que la dirección del negocio, a pesar de no cambiar de manos, si cambiaba de responsable. Y claro, desde entonces, todo han sido suposiciones, teorías (algunas más acertadas que otras), enfados, malas caras, gente que hace planes (entre esa gente yo, claro), teorías conspirativas… en fin, un berenjenal. A decir verdad, la cosa no es tan grave como nos suponíamos en un principio, o al menos eso parece, después de que antesdeayer conociera al nuevo director. Tiene pinta de ser el típico pringado que se llevaba todas las collejas en el cole, pero la experiencia me cuenta que suelen ser de los que menos me he de fiar. Y hago bien, porque por circunstancias que ahora mismo no puedo desvelaros, esto se parece cada día más a una mafia. Pero todo a su tiempo… la venganza es un plato que se sirve frío… A toda esta partida de ajedrez, ¿cuál es mi jugada? Pues una bien sencilla. De momento renovar por 6 meses más, irme a París con mi Crocket (que tiemblen los Jean-Paul), y después, empezar a tantear. Y en cuanto tenga algo mejor (que sinceramente, por mucho que me duela, no va a ser demasiado difícil), echar a volar. Al fin y al cabo, ya va siendo hora de empezar a regirme por la azotea en lugar de por el corazón. Aparte de toda esta gran bola de nieve laboral, todo parece seguir en un micro universo de tranquilidad. Sigo tropezando en la misma piedra dos veces (no conozco a nadie que se haya enamorado 7 veces, le hayan jodido las 7 y no se haya vuelto a enamorar una octava), sigo escondiéndome en casa de Nuria cuando tengo ganas de llorar (vaya hartón me di el Viernes… así no meo en dos meses, gracias siempre hermana), se me siguen agarrando los nervios y los celos al estómago (y así pierdo dos kilos y medio en una semana), sigo intentando que cuando tenemos un buen día no se me olvide lo que hay, que al fin y al cabo es nada, y sigo escondiéndome en canciones, como la de hoy. Carlos Chaouen me vuelve a robar un trocito de alma. Hasta la próxima huída, ya sabéis donde ando… Duele, la vida como un puñal hay veces que duele |