
Que no suelo decir mentiras, porque no me gustan, porque las odio, me encuentro mintiéndote a la cara tan bien, que casi me lo creo, aunque más me gustaría que fuera verdad.
Que nunca había sentido celos, le piso al coche como si me pisara el corazón, porque parece que así es más fácil dejar atrás esa sensación de que me arde el estómago.
Que nunca le había dado demasiada importancia a ciertas cosas, que acostumbraba a frivolizar con muchos de los detalles de las historias que me rodeaban, y ahora me encuentro dándole mil vueltas a cada detalle, a cada situación, a cada frase.
Que iba con algo de miedo la otra noche, de volver a caer, de volver a dejarme engañar por una ilusión, resulta que lo único que me provocan sus ojos ahora es tristeza. Y no por “lo que pudo haber sido…” sino porque me parece alguien tremendamente desgraciado. Toda la suerte del mundo para él.
Que me había dicho cuando todo esto empezó a crecer que me lo iba a tomar con calma, que no me iba a colgar de ti, que sólo eras un amigo más, me encuentro con tu imagen volando a cada instante sobre mis pensamientos, y oigo a Ismael diciendo aquello de “y mi cabeza soñando estar bajo tu ropa…” y pienso que no puede tener más razón.
Que siempre he sabido controlar mis excesos y necesidades de afectividad… ahora resulta que echo de menos esos abrazos del oso, aunque esté advertida y me digas que “ten cuidado, que aún puedo apretar más”.
Yo que siempre he detestado a Quique González, y ahora resulta que tiene una canción que no hace más que recordarme a ti…
¿Quién te espera en una habitación de hotel?
¿Quién se estrena cuando tú te estrenas también?
Ayer te montaste aquella escena para ver quien se dejaba querer.
Primero se acercaron dos, y luego se borraron.
¿Quién te espera en una habitación de hotel?
¿Quién se estrella cuando tú te estrellas también?
Después, a la hora de la pena, dos gin tonics no te sientan tan bien
y tengo que ofrecerte yo el aire de la calle.
Pequeño rock and roll sudando en el jardín,
nunca quiso ser de nadie.
Ya sé que estás en otra, amor.
Pequeño rock and roll,
ya sé que estás a punto de decirme adiós.
Horas muertas en la habitación de hotel,
¿quién te espera? dime, ¿quién te espera esta vez?
Ya ves, todavía me envenenas pero ya no puedo retroceder,
no voy a desmontarte yo tu baile de disfraces…
Mira, fuimos a volar, en un solo paracaídas
Uno solo va a quedar flotando a la deriva
Pequeño rock and roll…
¿Hay alguien que me pueda explicar que está pasando?
Autor: bosspring
Mira... deja de darle vueltas a todo esto, y como bien dice el título del comentario... fíjate en lo que es más importante, "usease" TÚ.
Al respecto de la explicación que pides, creo que no es nada fácil, nonon... y mucho menos teniendo en cuenta que te has "comido" :P la parte más jodida de la canción (como me gusta la puñetera, ahora mismo está sonando por aquí :D):
"Ya ves todavía me envenenas pero ya no puedo retroceder"
Pégale una patada a toda esta situación y no dejes que te coma, porque estás por encima de ella. Además... no me vayas a perder de vista cual es "el objetivo", porque si falla uno... el resto también nos quedamos en el camino.
Un beso grande guapa!!
Fecha: 03/05/2006 14:54.
Autor: zel
tú que sabes de sobra esa frase que yo me repito "de agujeros más grandes hemos salido"... qué haces dándole tantas vueltas?? sigue volando nena... y si necesitas hacer una escala a la altura de Huesca, dilo ;)
nos ha dado fuerte con Quique... pero es que tiene grandes frases, o no?
como tú me recuerdas con frecuencia "hasta la victoria SIEMPRE"
besotes amore
Fecha: 03/05/2006 21:11.
Autor: samos
Y no solo se echan d menos esos abrazos d oso...o se siente q arde algo en el estómago...tb la garganta parece confabularse xa cerrarse y no dejar pasar el aire...
No nos engañemos, xa llegar hasta la victoria SIEMPRE, hay q pasar x lo antes comentado, es irremediable, ineludible...xo se puede llegar...aunq "el camino se hace largo, el camino se hace duro..". Cd llegues, serás mucho más fuerte y más sabia...
Ultreia.
Fecha: 17/05/2006 00:20.