
Estoy rota. Han sido 5 días de locura. Trabajo, trabajo, más trabajo y una reunión en la que se tardó más en comer que en explicarle a mi pequeño ejército de promotoras-jennifers lo que debían hacer (aunque bueno, jennifers sólo había una, la verdad es que las otras 3 eran muy majas... eso de tener un ejército de promotoras-jennifers-zombies debe estar bien xDD). Muchos kilómetros, muchos pensamientos al aire, mucha gente a la que tenía ganas de ver (espectacular Gandía, gracias a todos... Anita te debo una ASÍ DE GRANDE, a ver si te cojo por msn y hablamos del asunto que ya lo tengo todo solucionado :D) y una sola familia. Muchísimas gracias a los 4. La verdad es que cuando una pasa la mayor parte del tiempo fuera de casa el tener algun sitio donde regresar y que no sea la habitación de un hotel es de agradecer. Pero cuando te tratan tan bien como lo habéis hecho vosotros conmigo, más que un agradecimineot os merécéis un monumento. Gracias, gracias gracias a Vicente y Tere por hacer que me sienta como en casa (una vez más) y por ayudarme en todo lo que me ha hecho falta (Tere me salvaste la vida y te la debo, hablo con tu hija en nada), por hablar conmigo, por abrirme las puertas de vuestro hogar y dejarme formar parte (aunque sea postiza y lejana) de vuestra maravillosa familia. Por cierto, ahora entiendo un poco más a mi madre... eso es culpa tuya ;).
Y gracias a mi tata por seguir siendo, estando, y creyendo en esto a pesar de los kilómetros, de la gente, de los momentos vividos... y de todo. Ya sabes nena, contra viento y marea... seguimos ahí.
Demasiadas cosas en pocos días. La verdad es que no sé qué habría hecho esta semana si no hubieran estado ellos. Hoy venía en el coche, en este interminable y accidentado viaje (la verdad es que ha sido la única vez que he pasado miedo de verdad conduciendo) y en uno de los cds que he puesto durante la mañana alguien ha gritado aquello de
"no sirvió de nada que saliera huyendo, otra vuelta de tuerca y no sé cuántas van..." y he pensado que no podía tener más razón.