
En unas horas estaré en suelo madrileña, rodeada de amigos que seguro que hacen de este fin de semana un fin de semana especial. Mi madre sigue sin dirigirme la palabra más que lo justo y necesario y no parece darse cuenta del daño que me está haciendo. Así que lo mejor es salirse a campo a bierto a intentar batir un poco las alas, sacarles el polvo y el peso que me quiere colocar encima y esperar que la tormenta amaine. Así que me marcho este fin de semana a Madrid, a ver si consigo que no me metan más sal en las heridas, esperando no tener ninguna aparición desagradable y que vaya a hacer daño (más que nada porque sólo conseguiría que me ría) y a intentar pasarlo lo mejor posible. Seguro que la presión en el pecho va desapareciendo a medida que me voy alejando. Así que voy a correr bien lejos, a ver si todo esto se pasa. Nos vemos el Lunes. Besos a todos ;).