
Hay días en los que la casualidad parece apoderarse de todo lo que te rodea. Un mes sin saber qué hacer, habiendo mandado más de 60 currículums. Y en un día me llaman de dos sitios diferentes. Genial. La verdad es que de uno de los dos ya me lo esperaba, pero me faltaba este puntito de confianza para poder empezar a creérmelo. Así que el Jueves por la tarde a comérmelos vivos y conseguir ese pedazo de curro.
Por otro lado, se empiezan a ultimar los preparativos para la ruta del levante xDDD. Mañana toca ir a la agencia de viajes de Carreofur a ver si me consiguen un hotelito barato para poder pasar esas 3 noches en Valencia, que la cosa está carilla. Tengo planeado ir a ver el Oceanogràfic el mismo día 30 (muy bien acompañada eso sí)y alguna que otra cosilla más. Es curioso. Tengo una extraña relación con esa ciudad. Fue mi primer destino la primera vez que salí sola de vacaciones y en ella me han pasado cosas importantes: reencuentros con amigos que creía perdidos. Sensaciones intensísimas llenas de buenos momentos. La limpieza interior que por dos veces me llegó de la mano de las aguas que la bañan. Una conversación delante de un café que pareció durar horas. Seguro que la persona al otro lado de la mesa también la recuerda. Mil cosas... será por eso que cada vez que voy me encanta perderme por sus calles, porque en ellas me encontré más de una vez.
Así que nada... en una semana vuelvo a hacer la maleta. No puedo negar que lo estoy deseando... sé que por el camino me esperan un montón de cosas nuevas... o que olerán a nuevas, ya se sabe. Cada amanecer es distinto ;).
Besos a todos, nos vemos... ya!.