
...pero aún seguimos vivos, que dice la canción de Ismael Serrano. Ya tengo piso en Olot. Después de patear y repatear mil veces las 15 inmobiliarias con las que cuenta el pueblo (sí, las he contado, y soy capaz de pintarlas todas en un mapa) sólo he sido capaz de alquilar un estudio de 40 metros cuadrados… con 35 de terraza… dios mío… ahí si que voy a hacer los lunes al sol… los lunes, los martes, los miércoles, los jueves, los viernes y el fin de semana entero. Otra cosa no tendrá, pero por lo menos es barato, con electrodomésticos, nuevo a estrenar y situado cojonudamente. Algo es algo, decían por ahí…
Aún así no tengo esto demasiado claro. Es decir, que no sé si me va a acabar gustando del todo lo que es el curro en sí mismo. Aunque eso lo dirá el tiempo, no sé porqué tengo una extraña sensación de que es una etapa… complicada. Quizás lo único que necesite de esto sea una especie de retiro espiritual, para acabar de saber qué es lo que quiero y lo que no.
Así que ya os iré contando… si al menos me sirve para eso… apuntaremos una rayita en el lado del cuaderno donde pone “victorias”.