Bueno, pues hoy es el último día del año y se estila hacer balance, así que… un acto de reflexión tampoco viene del todo mal.
Ha sido un año difícil, muy difícil. Cosas buenas y malas: viajes de ida sin vuelta, despedidas dolorosas, recuerdos en una caja de cartón, días de amistad robados al tiempo que nadie quiso parar, días de un nudo en el estómago por un silencio que aún perdura (aunque eso es solo cosa mía), madrugadas de lágrimas interminables, amaneceres en la terraza con el humo de un café, luchas en vano contra un calendario traidor que no quería morir, gente que entró en mi vida como un torbellino de aire fresco... En este año tuve que decirle adiós a una pieza de mi vida que en ese instante era muy importante para mí, con todo el dolor y sufrimiento que trajo… Hoy sólo le deseo lo mejor. Esa situación de angustia, de tristeza, de no ver la salida, fue lo peor del año. Lo mejor, que cuando alguien sale de tu vida, te das cuenta de que la gente que se queda en ella, es por alguna razón. Tengo que decir que lo mejor de este año habéis sido vosotros. Así que:
GRACIAS a (y va sin orden de nada, tal y como viene) Sonia, por regalarme tu compañía los 5 días en Londres que me ayudaron a escapar de todo… porque una amistad va más allá de un lazo familiar… siempre serás mi “cuñáaaaaaa!” A Nurieta (xD) por enseñarme a ver el otro lado de todo… por enseñarme a ver que hay que caminar. A Jorge, por la primera sonrisa de cada día, por saber que los ojos hinchados no son siempre síntomas de catarro. A Dani y Patricia, por las noches de conversaciones, de nervios, de risas. A Andrea… mi Bobby Jean… por seguir al pie del cañón contra viento y marea, porque como tú dices, “sigue la apuesta”… y lo que nos queda ;). A Ricky… por ese “Rosita cielo… creo que acabas de salvar tu vida”, por poner las ganas y hacerme el mejor regalo de cumpleaños: una segunda oportunidad. Juan… por seguir girando el retrovisor para adivinarme el pensamiento… por ser mi incansable Ángel de la guarda, las 24 horas del día.
A cada noche que no me quiso dejar dormir, a cada lágrima que se derramó valiente creyendo que era la última, a cada tren que se me escapó, a todos los que cogí, a todos los que quisieron verme caer, a todos los que quisieron verme volar…
FELIZ 2005.