
Gran noche la de ayer... Risas, regalos chorras (viva mi culotte rojo de rejilla, reservado para... bueno, para la ocasión xDD), una cena muy bien preparada (mis amigos Los Segovianos no defraudan, geniales), y unas copas que... valieron su peso en oro. Hacía tiempo que no me reía tanto. A pesar de todo volaban ciertas imágenes por mi cabeza, como de costumbre, sólo que por esa noche (la de ayer) las dejé a un lado. Y sorprendida, ví como desaparecían. Por lo menos hasta que me metí en la cama a las 6 de la mañana y mi último pensamiento, como el primero de todos los días, fue el mismo. La mala suerte de tener que aguantar un silencio que, como dice A.Sanz, "va dejándome sin voz"... y es que ayer... ayer... ojalá hubiese sido más valiente. Pero eso es otra historia. Me quedo con lo bien que me lo pasé y lo mucho que disfruté. Por cierto... mención especial para el "Al Qaeda" que al entrar a la discoteca nos dijo que "después de esto no hay vida, todos mal, esto acaba con vida de todos"... joder... y nosotros íbamos (aún) serenos... xDDDDD que baje Alá y lo vea. Y también para el segundo AlQaeda de la noche, a las 6 de la mañana ya, diciéndonos que "yo hablo español, inglés, alemán, italiano... tengo papeles hablo italiano" xDDDDDD joer que pesaooooooooooo y que dolor de mandíbula por no reírme...
Así que aquí ando, con el síndrome Cenicienta (gran descripción por mi compañera Nuri...) si si... ese en el que con la luz del día ya no eres princesa, se te rompen los zapatos de cristal, la carroza vuelve a ser tan sólo una calabaza y los cocheros... no son más que ratas. Pero lo de ayer... no me lo quita nadie, aunque sepa que con la luz del día... todo vuelve a ser lo que se supone que tenemos que ser.