
Me pasan cosas curiosas. A veces le doy tantas y tantas vueltas al mismo asunto que acabo olvidando detalles que luego resultan ser reveladores. En estos meses he estado metida en tal espiral de reproches, insultos, lágrimas, llamadas, mensajes, ánimos, huidas y cobardías que olvidé un punto importante, que es que no tengo toda la culpa en esto como la que me hicieron creer que tenía. Reviso mi antiguo blog. Reviso lo que le dije, lo que le deseé, lo que perdoné y lo que olvidé. Y miro y recuerdo una conversación en concreto en la que le dije que le dejaba mi vida en sus manos, así de directo. Así de claro. ¿Hay algo de más valor que se le pueda “dejar” a alguien? No lo creo. Y ahora recordándolo me miro al espejo (es curioso, pero la reflexión me ha venido como un mazazo cuando limpiaba el baño xDDD) y no me reconozco. En ese mismo momento no sabría decir si se asustó tanto como para no darle importancia y siguió con su perorata de insultos y menosprecios o simplemente se miró las manos, imaginó mi vida en ellas y se echó a reír… ¿para qué quiero yo algo tan vacío sin mi propia persona dentro? Pensaría. Pues…hoy doy gracias porque no la quisiera, porque la despreciase. Porque si no hoy le bailaría el agua a un montón de gente que por la espalda ni siquiera me apreciaban, pero que a la cara todo eran sonrisas y cariños. No todos, claro está, aún quedaba gente auténtica… fuera del núcleo, claro está. Suerte para ellos, y que no corrompan su alma con engaños y mentiras.
Si hay algo que me ha enseñado todo este tiempo y toda esta situación es que no tengo posesión más valiosa que mi vida, y con ella, la gente que me quiere y la que quiero. Entonces, ¿Cómo puede llegar una persona a entregarla, a decir “haz con ella lo que creas”? Sólo de una manera, supongo, y es amando de tal forma que no hay nada que te importe más que la otra persona. Pues entonces, de alguna manera, me quedo con la satisfacción de haber amado, y con la mosca detrás de la oreja… que me prevenga de no volver a hacerlo, porque también cabría la posibilidad de que me devolviesen la jugada. Y que te desprecien ese acto de amor es de las cosas más dolorosas que he tenido que soportar.
Amad sin mentiras niños ;)